Han pasado seis años desde que se publicó la Ley Segunda Oportunidad. Desde entonces muchas personas; tanto particulares como autónomos, han descubierto cómo volver a comenzar cuando las cosas no han salido bien.

Antes de que entrara en vigor la Ley Segunda Oportunidad, muchas personas estaban inmersas en auténticas espirales de deuda. Situaciones todas ellas de muy difícil solución. No tenían un horizonte claro. Por suerte esto ha cambiado.

El hecho de poder acceder a una nueva oportunidad cuando las cosas no van bien, no significa que todo sea muy fácil. Lo positivo es que existe una salida a la que antes no se podía optar. Un horizonte mucho más claro para encontrar soluciones a una situación agobiante de deudas: la Ley Segunda Oportunidad.

 

Requisitos para acogerse a la Ley Segunda Oportunidad.

 

El primer requisito para poder acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad, es demostrar que no se pueden pagar las deudas. Esto significa que para poder presentar toda la documentación necesaria, la persona física o autónomo debe demostrar que todos sus bienes y/o patrimonio han sido liquidados. Debe demostrar que no tiene patrimonio ni bienes para hacer frente a las exigencias de los deudores.

En el caso de tener patrimonio para hacer frente a su obligación de pago, no podrá acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad de inicio. Antes de dar este último paso, debería utilizar esos bienes para realizar el pago de las deudas, por lo tanto, una persona que dispone de bienes, no se encuentra en situación de poder acogerse a esta Ley.

El segundo requisito, también indispensable, es poder acreditar que se ha procedido de buena fe. ¿Qué significa realmente proceder de buena fe? Demostrar que ha intentado llegar a un acuerdo, y que no ha provocado una situación de insolvencia de forma voluntaria.

También es importante que durante los últimos 10 años no se haya acogido a la Ley 25/2015. De no ser así, es decir, si ya lo ha hecho y todavía no han transcurrido esos diez años, no podrá acogerse por segunda vez hasta que no pase ese tiempo.

Para acogerse a la Ley 25/2015, de 28 de julio, también es importante acreditar que no se han cometido delitos de tipo económico, y que no ha rechazado una oferta de trabajo en los últimos 4 años. En el caso de rechazar una oferta de empleo, que se ajuste a sus capacidades, tampoco podría acoger a dicha Ley.

 

Una Ley para negociar con los acreedores.

 

Lo primero que debemos hacer en este proceso, es intentar un acuerdo de pagos de forma extrajudicial. Esto significa que hay que negociar con los acreedores la forma de pago, estableciendo unas nuevas condiciones para poder devolver el dinero. Es evidente que no siempre se puede llegar un acuerdo, por lo tanto, cuando esto sucede se inicia la vía judicial. Es a través de la vía judicial cuando se puede conseguir la cancelación de la deuda.

Los autónomos y particulares tienen una salida legislada a una situación de bloqueo económico, quizás provocado por un sobreendeudamiento, o por circunstancias ajenas a su voluntad. Como puede ser el caso de un negocio fallido por culpa de las restricciones provocadas por la pandemia.

Gracias a esta Ley, las personas que se encuentran en una situación de este tipo, tienen unos beneficios que antes no tenían, y son los siguientes:

  • Si todo se tramita y se soluciona adecuadamente, se puede volver a pedir financiación.
  • Evitar la lacra que significa aparecer en listados de morosos, como ASNEF.
  • Disponer nuevamente de crédito, como el simple hecho de tener tarjetas bancarias.

Esto supone un gran alivio para todas las personas que necesitan volver a empezar.

 

¿Qué deudas se pueden cancelar con la Ley 2?

 

Acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad no significa poder eliminar todas las deudas, esto es importante saberlo. Quedan excluidas las deudas con Hacienda y la Seguridad Social. Respecto a las deudas hipotecarias, antes de esta Ley, no existía la posibilidad de aplicar la «dación en pago». Esto significaba que, incluso entregando la vivienda, si ésta no cubría el total de la deuda hipotecaria se seguía debiendo la cantidad restante.

Esta situación ha cambiado, por suerte para particulares y autónomos, con la Ley 25/2015. Ahora sí es posible cancelar el 100% de la deuda, por lo tanto, una vez entregada la vivienda, el deudor no tendrá que satisfacer la cantidad restante, como sucedía antes.

Para que las deudas desaparezcan deberán transcurrir 5 años. Esto no significa que antes de que finalice este plazo, se tengan que pagar, pero la Ley marca este tiempo para que se puede revisar el caso. Si los acreedores sospechan que el deudor no está obrando de buena fe, pueden solicitar una revisión. Poder acogerse a la Ley 2, es una forma de volver a comenzar, de poder tener un futuro sin deudas que se sean un lastre.

Todos tenemos derecho a una Segunda Oportunidad.

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