¿Qué implica la condonación de deudas?

 

Cuando hablamos de Condonación de Deudas, nos estamos refiriendo a la renuncia libre del derecho que se tiene frente a otro. El Código Civil recoge la condonación como una opción viable en la extinción de una obligación. Por supuesto que las obligaciones (deudas) se extinguen, principalmente, por el pago de las mismas, pero también por otras circunstancias, y entre ellas está la Condonación de la Deuda.

Es importante tener claro, que una condonación de deudas no es una renegociación o una reestructuración de las mismas. A diferencia de los otros dos ejemplos, en una condonación el acreedor manifiesta su voluntad de renuncia a la deuda. Puede ser una renuncia total o parcial, por supuesto. Es un acto oficial regulado por el Código Civil.

Por este motivo, es decir, porque existe una regulación, es necesario ponerse en manos expertas. Para que todo se tramite de forma correcta, es importante conocer de qué forma se debería hacer en cada caso; o también cuándo es el momento idóneo para llevarlo a cabo.

Si queremos dormir tranquilos; sabiendo que todo estará en orden, es muy importante contar con profesionales que puedan asegurarnos plenas garantías en este proceso. Aunque pueda parecer, de inicio, una cuestión fácil o incluso menor.

 

Diferentes formas de formalizar la condonación.

 

Existen distintas formas de operar para conseguir la condonación real de una deuda. Se puede reconocer ante un notario, o también mediante la redacción de un documento privado entre las partes. Tal y como hemos comentado anteriormente, no siempre se hace de la misma forma. Es importante diferenciar cada caso. Si se trata, por ejemplo, de un procedimiento judicial por reclamación de deuda, no bastará sólo con llegar a un acuerdo, también deberá homologarse ante el juzgado.

Existen más casos. Tampoco pretendemos exponerlos todos, pero destacaremos también que la condonación total o parcial de una deuda se puede dar por el estado de los deudores, bien sea «inter vivos» o «mortis causa».

 

Distintas clasificaciones.

 

En función del objeto y sus efectos, la condonación de una deuda puede ser total o parcial. En el primer caso, el acreedor acepta que se extinga en su totalidad. Esto significa que el deudor quedará liberado totalmente de la misma. Renunciando el acreedor, al mismo tiempo, a su derecho de reclamación provocado por el perdón de la deuda.

Tal y como indica su nombre, la condonación parcial perdona sólo parte de la deuda, por lo que el resto seguirá pendiente hasta que no se satisfaga en tu totalidad. Esta es la parte más sencilla, la cosa se complica cuando sólo se perdonan ciertas partes de la deuda, es decir, que no se extingue la deuda principal y sí todas las accesorias. Sí, pueden existir deudas accesorias. En este caso concreto, la deuda principal persiste y, por lo tanto, sería una condonación parcial de la misma.

 

Deshacerse de las deudas y tener una segunda oportunidad.

 

La mejor forma de terminar con una deuda es poder pagarla en su totalidad, de todas formas, no siempre es posible. En algunas ocasiones, las personas físicas, los trabajadores autónomos o también las empresas, no pueden hacer frente a todas las deudas. Para dar solución a este tipo de circunstancias; tan desagradables y desestabilizantes a la vez, existen diversas opciones. Entre estas opciones tenemos la Ley de Segunda Oportunidad.

El año 2015 se aprobó una Ley que ofrece la posibilidad de tener una segunda oportunidad. Fue un dictamen de la UE, mediante el cual se obligó a los estados pertenecientes a tener una Ley que diera solución a este problema. Es a partir de ese momento cuando surgió este mecanismo; en forma de Ley, que permite reducir y eliminar deudas. Se creó para todas aquellas personas que certifiquen que no pueden devolverlas. Es una forma de condonación de las obligaciones de pago.

Es un mecanismo que ofrece un marco legal para todas aquellas personas que realmente lo necesiten. Condonar las Deudas o, dicho de otra forma, poder eliminarlas por completo cuando las cosas no han ido bien, ahora está regulado por la Ley 25/2015.

Desde Ley 2 os podemos asesorar y ayudaros en todo este proceso. Para tramitarlo correctamente y así poder estar tranquilos. A veces las cosas no terminan de ir como nos habría gustado en un principio. Esto no significa que no merezcamos una segunda oportunidad.

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