Las deudas prescriben, nada es para siempre. En este artículo hablamos de deudas bancarias, y comenzamos comentando algo que parece evidente: las dos formas de extinguir deudas con el banco o cualquier otro acreedor, son:

  1. Pagarla (obvio)
  2. Si no hay posibilidad de pagarla, asesorarse (para hacerlo bien) y conocer cuándo prescriben

 

Las deudas con el banco también prescriben.

 

Muchos piensan que contraer una deuda con una entidad bancaria y no poder pagarla, no tiene solución, es decir, que les perseguirá siempre. Esto no es así realmente. Es cierto que para vivir tranquilos y también para poder acceder a un crédito, lo más importante es no tener deudas ni con el banco ni con nadie más. Pero hay situaciones, no previstas, que pueden privarnos de poder hacerlo. Aunque realmente queramos solucionarlo mediante el pago.

Cuando una persona se encuentra en la tesitura de no poder pagar sus deudas bancarias, o con otro tipo de acreedor, se suele pensar de ella que es por su mala cabeza. Esto, además de injusto, es una falacia en muchos casos. Dada nuestra experiencia atendiendo a clientes por estas cuestiones, podríamos poner muchos ejemplos, pero hay uno que lo explica a la perfección. La pandemia.

En este momento, en el que se cumple un año desde que la covid-19 comenzó a causar estragos en la economía de nuestro país, muchas familias se encuentran en una situación de insolvencia económica. Y esta situación, no ha venido provocada por «estirar más el brazo que la manga» o por una mala gestión económica de sus negocios. Ha venido provocada porque se han visto obligadas a cerrar su negocio, sin tener ninguna culpa. Y muchas otras han perdido su trabajo irremediablemente.

Su única «culpa», ha sido ganarse la vida en los sectores más castigados por la obligación de cierre forzoso de sus locales. Ahora se encuentran que tienen deudas bancarias, que no pueden devolver, y están viviendo una situación muy complicada a nivel personal.

 

¿En qué momento prescribe una deuda hipotecaria?

 

Cuando hablamos de deudas hipotecarias, debemos destacar que tienen el plazo de prescripción más elevado que existe. Esto significa que las deudas bancarias contraídas con un crédito hipotecario, pueden ser reclamadas durante 20 años.

Con un banco podemos contraer otros tipos de préstamos, que en su mayoría pueden extinguirse pasados unos 5 años. Esta extinción, incluyen el total de la deuda, es decir, tanto los intereses generados como el capital pendiente. Cuando hablamos de préstamos, algunas personas no piensan en las tarjetas de crédito. El dinero que el banco te ha prestado a crédito, mediante una tarjeta, entraría en esta categoría y prescribe también transcurridos 5 años.

Dicho esto, es importante saber que hay unas condiciones, por lo tanto, estas deudas bancarias no desaparecerán por arte de magia, transcurrido ese tiempo. Deben darse una serie de condiciones, como son:

  • Para que se extinga esa deuda; unas vez transcurrido el plazo, el acreedor no debe ejercer ninguna acción para reclamarla. Esto incluye acciones judiciales y extrajudiciales. Un ejemplo, si el acreedor ha enviado un burofax reclamando esa deuda, la cosa ya no se extinguirá tan fácilmente, transcurridos 5 años.
  • También existe la posibilidad de que el deudor no reconozca dicha deuda, o que no la haya aceptado. La forma de aceptación o no de la misma puede ser expresa o tácita.

 

Cómo negociar mi deuda con una entidad bancaria.

 

Lo primero que se debe hacer para salir bien parado de una negociación con el banco, es acudir a profesionales con experiencia. En Ley 2 estudiamos cada caso de forma particular. Una vez tenemos toda la información, procedemos a comenzar con el trabajo necesario para que nuestro cliente obtenga el mayor beneficio posible.

Lo primero que explicamos es que existen unas condiciones que deberemos cumplir. Estamos hablando de préstamos o micropréstamos negociables, bien sea directamente con un banco o con entidades financieras.

Para comenzar a trabajar en estas cuestiones, tiene que haber un impago de como mínimo un mes. Otro de los requisitos importantes es que debe existir un compromiso de buena fe. Aquí estamos hablando de que debe existir un interés real de solucionar esta cuestión. Si el banco no percibe buena fe e intención de liquidar la deuda, aunque en ese momento no sea posible, poco podremos hacer.

En definitiva, solucionar un problema de deudas bancarias es posible. Lo único que debes tener muy claro es que esto es cosas de profesionales y que, con buena fe, podemos conseguirte una segunda oportunidad. ¿Cuándo comenzamos?

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